Impasibilidad peligrosa
taz.de
27.09.2010
Los políticos en Alemania sólo observan
Impasibilidad peligrosa
Comentario de Gordon
Repinski
La cosa se vuelve cada vez más
absurda. Primeramente, a la Obra Kolping en Paraguay se le hace un reproche por
corrupción de ribetes millonarios. Luego, la Obra repentinamente destituye a la
mujer que dio a publicidad el caso y que desde hace un año hace esfuerzos por
aclararlo. ¿Y el Ministerio de Desarrollo, de cuyos fondos se trata? Calla. La
institución desea manifestarse con respecto a los acontecimientos recién cuando
hayan concluido las investigaciones propias. Es decir, permanecer haciendo nada
hasta octubre.
Naturalmente, nos encontramos en
medio de un proceso en curso y los juicios anticipados deben ser evitados.
Sumado a esto, el ministerio no sin razón abriga preocupaciones acerca de que
la sola mención de corrupción podría desacreditar la labor desarrollista en
general. Con esto, el ministerio pierde de vista la situación local. A sus
espaldas, allá se irrumpe en oficinas, se sustraen documentos, se destruyen
pruebas. Se crean hechos – y los políticos en Alemania observan.
El ministerio debería haber
evitado esto. Hubiera tenido posibilidades de hacerlo: administrando por cuenta
propia el proyecto mientras dure la investigación, no dejándolo librado a
circunstancias anárquicas in situ. Haciéndolo de éste modo, habría garantizado
de verdad y no de manera simulada la aclaración pertinente.
De todos modos, el caso daña a la
efectividad de la ayuda alemana al desarrollo, de tanta importancia para el
ministro Dirk Niebel. En todas partes del mundo están instalados cooperantes
alemanes al desarrollo, y al igual de lo que ocurre en todas las organizaciones
y estamentos económicos, en muchas partes hay cosas que deben ser
trasparentadas, también en su área.
Pero si lo que queda como
aprendizaje a partir del caso de la Obra Kolping es que los esfuerzos
tendientes a aclarar destruyen la trayectoria profesional, entonces se
continuarán dilapidando fondos y se sellará las bocas de personas valientes. Un
triste resultado. Del que la política
alemana es cómplice.
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